Se necesitaba ganar. El partido era clave para comenzar a respirar fuera de los puestos bajos de la tabla y ante el puntero, un rival que en la previa parecía ser el más duro de la liga. Sin embargo, el equipo se mostró motivado y supo qué hacer desde el salto inicial. El equipo defendió y atacó cómo nunca. Mostró la garra que caracteriza a La Catedral del básquet argentino y se quedó con un cómodo triunfo ante el puntero.
Con equipo completo por primera vez en la temporada y el regreso de Kevin Hernández, el Ciclón salió decidido a marcar diferencias desde el arranque. La buena circulación de pelota de Lucas Pérez, Cristian Cardo e Ignacio Bednarek fue clave para encontrar tiros cómodos y correr la cancha ante un Ferro impreciso, que sufrió pérdidas y le permitió a San Lorenzo castigar en transición.
Así, los dirigidos por Sebastián Burtin sacaron la primera ventaja importante del partido (24-11). En el segundo cuarto la historia se mantuvo en la misma sintonía. La defensa del CASLA volvió a imponerse y, aunque la visita buscó respuestas con Bettiga cerca del aro y algunos intentos desde el perímetro, San Lorenzo controló el trámite y se fue al descanso largo arriba por 51-37.
Tras el entretiempo, el juego arrancó con algunas imprecisiones, pero fue el Ciclón el que golpeó primero con un parcial de 6-0 para estirar la diferencia (57-37). Selem Safar se convirtió de a poco en protagonista del juego, aportando puntos y tranquilidad. Ferro reaccionó promediando el tercer cuarto con Torresi y Lezcano, que achicaron la brecha a 11 (63-52), pero la respuesta azulgrana no tardó en llegar. Burtin cerró la defensa y Facundo Rutenberg comenzó a estar más preciso que nunca para entrar al último chico 75-58 arriba.
En los diez minutos finales, San Lorenzo manejó el partido con inteligencia. Sin apurarse, movió bien la pelota, eligió cada tiro y sostuvo la intensidad defensiva para no darle chances a la visita. Con el aporte de todo el plantel y el empuje constante de la gente desde las tribunas, el Ciclón terminó de cerrar una victoria sólida, que le permite ganar confianza de cara a lo que viene.
¡Triunfazo, Ciclón!